Ayudas a la navegación

Menú de selección de idioma
Facebook Twitter

Contacto
Oficinas atención al público:
Calle Junkal 26, bajo. Irun.
UTM: N 43潞20'23.6" / W 1潞47'10.5"
Oficinas centrales:
Barrio de Olaberria, 18. Irun.
Ubicaciones y c贸mo llegar
Atención
al cliente
Consultas y sugerencias
Logotipo de Txingudiko Zerbitzuak

Contenido de la web
 

Un camino emprendido que no tiene retorno en Txingudi

Aunque pol铆ticamente la comarca del Bajo Bidasoa est茅 conformada por los municipios de Irun y Hondarribia, geogr谩ficamente el barrio de Behobie (Urrugne), Biriatou y sobre todo Hendaia forman parte de ella. F铆sicamente est谩 muy bien delimitada: al norte por el mar, al sur por el macizo de Pe帽as de Aia, al este por las estribaciones calc谩reas de los montes de Biriatou y el flysch de Abadie, y al oeste por las areniscas del Monte Jaizkibel con sus estribaciones, concretamente el Alto de Gaintxurizketa.

No s贸lo es una comarca bien delimitada. Es tambi茅n una comarca peque帽a en la que sus habitantes comparten el mismo medio f铆sico con el que necesariamente existe un complejo entramado de relaciones dirigido a cubrir las necesidades presentes y futuras de dicha poblaci贸n; relaciones por las que este espacio, sometido a unas condiciones clim谩ticas espec铆ficas, est谩 expuesto a transformaciones por la acci贸n de la actividad interna.

En este escenario nada es est谩tico, todo se mueve en forma de flujos de energ铆a y materia, muchos de los cuales proceden del exterior, o se generan en nuestra comarca y al no ser capaces de absorberlos, se exportan, gener谩ndose una relaci贸n dependiente del exterior m谩s o menos apremiante, que permite alcanzar el equilibrio que la comarca necesita para sobrevivir.

La labor de Servicios de Txingudi, dentro de sus competencias en la gesti贸n del agua, los residuos urbanos y la limpieza viaria, se enmarca dentro de este ecosistema, principalmente urbano, que es su unidad de trabajo. Su funci贸n es precisamente contribuir a que el equilibrio en este ecosistema sea lo m谩s sostenible posible, de manera que esta comarca sea capaz por un lado, de gestionar sus propios recursos para satisfacer las necesidades actuales sin hipotecar las futuras, y por otro, de ser lo menos dependiente posible del exterior, objetivo por el que en los 煤ltimos a帽os se han elaborado proyectos aunque no todos hayan podido llevarse a cabo.

En la contribuci贸n de Servicios de Txingudi a ese equilibrio sist茅mico se encuentra la Educaci贸n Ambiental, recurso que emplea para fomentar la sensibilizaci贸n ambiental, la capacidad cr铆tica y la participaci贸n de la poblaci贸n en la resoluci贸n de problemas ambientales, de manera que la poblaci贸n pueda valorar con criterio la gesti贸n de la demanda de recursos y necesidades, y la gesti贸n econ贸mica.

¿En qu茅 se concreta esta l铆nea de trabajo por la sostenibilidad?

Por poner un ejemplo gr谩fico, podr铆amos remontarnos a las d茅cadas de los a帽os 60 y 70 del siglo pasado, en las que el espectacular crecimiento urban铆stico en la comarca del bajo Bidasoa no fue acompa帽ado de una adecuada dotaci贸n de infraestructuras y servicios relacionados con el agua, los residuos y la limpieza viaria. Dicho de otro modo, no se produjo un desarrollo urbano sostenible, sino un crecimiento urbano insostenible que llev贸 a la comarca a sufrir importantes carencias en el suministro de agua potable, a desatender el saneamiento de las aguas residuales reflej谩ndose sobre todo en la insalubridad de las regatas urbanas, a no disponer de un lugar adecuado para absorber los residuos urbanos que se generaban, a tener tasas de reciclaje simb贸licas, y a un servicio de limpieza insuficiente.

Ese escenario heredado no s贸lo conllev贸 una gran demanda de recursos y necesidades en la d茅cada de los 80, sino que condujo a una situaci贸n insostenible que hab铆a que atajar a base de planificaci贸n y recursos econ贸micos. Desde entonces hasta nuestros d铆as los bidasoarras han sido capaces de corregir esa din谩mica insostenible superando las carencias heredadas, y modernizarse haciendo justamente lo contrario que se hizo anta帽o, pensar en las generaciones futuras mitigando al m谩ximo el impacto ambiental que eso pudiera generar y proporcionar a la generaci贸n actual de un alto grado de bienestar en lo que al agua, los residuos, la limpieza viaria, y como consecuencia, la generaci贸n de energ铆as eficientes y renovables se refiere.

El agua es la base

Parece l贸gico que ante una situaci贸n como la de los a帽os 80 hacer frente a las carencias que tuvieran que ver con el agua fuera lo prioritario. Y as铆 fue. Primero, se construyeron entre 1989 y 1995 las obras de las captaciones de agua de Jaizkibel, el embalse de Endara y la conducci贸n de Endara al sistema de abastecimiento de la Comarca, para poder regular fuentes naturales de agua y poder abastecer Irun y Hondarribia con unos m铆nimos par谩metros de garant铆a de suministro de agua.

Estas infraestructuras, junto a la Estaci贸n de Tratamiento de Aguas Potables (ETAP) de Elordi (1996) que garantizan la calidad f铆sico-qu铆mica y bacteriol贸gica del agua para el consumo humano, y la Estaci贸n Depuradora de Aguas Residuales (EDAR) de Atalerreka (2004) vertebraron de forma definitiva el ciclo integral del agua en Irun y Hondarribia. Fueron actuaciones en el cintur贸n rural y de monta帽a absolutamente necesarias, y que aunque en su momento impactaron en el medio ambiente de la comarca, hoy en d铆a sus efectos se van absorbiendo y corrigiendo, de manera que la poblaci贸n del Bajo Bidasoa goza hoy en d铆a de un sistema de captaci贸n, abastecimiento y saneamiento sostenible en un entorno privilegiado.

As铆, s贸lo en la memoria de los bidasoarras con m谩s de 30-35 a帽os permanecen las importantes restricciones de agua que sufr铆a la poblaci贸n en per铆odos de sequ铆a, principalmente en verano; o las frecuentes inundaciones que se produc铆an en las zonas m谩s bajas de Irun y algunas regatas de Hondarribia.

Por otro lado, cabe destacar la excelente calidad del agua potable de la que disfruta el Bajo Bidasoa desde que en 1996 Elordi empez贸 a funcionar y las importantes ventajas en salud p煤blica y bienestar que el sistema de saneamiento ha supuesto para los vecinos desde que en 2004 Atalerreka se convirti贸 en realidad. Esto permiti贸 la recuperaci贸n o mejora de espacios degradados o afectados en la periferia urbana, pero tambi茅n en el seno de la propia ciudad, para convertirlos en espacios de ocio y esparcimiento, como las orillas de las regatas urbanas, la r铆a del Bidasoa, la l铆nea de costa y las playas de la comarca. Se podr铆a decir que de forma notoria Irun y Hondarribia viven ahora m谩s mirando a la r铆a y al mar.

Es cierto que en el abastecimiento quedan por zanjar definitivamente algunos aspectos como la garant铆a de suministro de agua potable a un espacio cada vez m谩s poblado y ante posibles sequ铆as pertinaces, el abastecimiento urbano de agua potable a zonas rurales, y el incremento del rendimiento de las redes urbanas tanto de abastecimiento como de saneamiento, mediante sustituciones, reparaciones o renovaciones parciales de las redes. Y tambi茅n lo es que en el saneamiento quedan pendientes algunos puntos concretos y la prevenci贸n de inundaciones de algunas regatas. Pero afrontar estos retos una vez encauzados los esquemas generales de abastecimiento y saneamiento, permite trabajar con perspectiva, aspecto que est谩 redundando en mejoras ambientales para la comarca y sus habitantes, especialmente contribuyendo en que el ecosistema que conforma la comarca sea capaz de absorber las aguas residuales y convertirlas en recursos energ茅ticos y en agua depurada que hacen que la comarca del Txingudi sea m谩s sostenible y saludable.

A este proceso ha ido ligada la generaci贸n de energ铆a renovable y eficiente, por ejemplo con las minicentrales hidroel茅ctricas de Domiko, Elordi e Irugurutzeta; con la generaci贸n de energ铆a el茅ctrica a partir del biog谩s obtenido en la depuraci贸n de las aguas en Atalerreka, o en las instalaciones de placas solares t茅rmicas o fotovoltaicas en los dep贸sitos de agua; con la instalaci贸n de la sala de cogeneraci贸n energ茅tica... Claro que 茅sta es una labor dif铆cilmente apreciable por la poblaci贸n, pero eficaz en la contribuci贸n con el protocolo Kyoto y con la calidad atmosf茅rica de nuestra comarca, y por lo tanto, con una clara repercusi贸n en la calidad de vida de los bidasoarras.

Los residuos urbanos vinieron despu茅s

En la gesti贸n de los residuos urbanos destacan dos aspectos sobre los dem谩s: la recogida y el tratamiento. En ambos la d茅cada de los 90 fueron clave en la comarca del Bajo Bidasoa. As铆, en 1993 se clausur贸 el vertedero del Barrio de Ventas, en 1997 Aguas del Txingudi se convierte en Servicios de Txingudi al traspas谩rsele las competencias en la gesti贸n de los residuos urbanos y en 1999 todos los viejos contenedores de recogida de residuos se sustituyen por unos nuevos de colores, al incorporarse a la recogida selectiva de vidrio y papel existentes, el contenedor amarillo para la recogida de envases de pl谩stico, envases tipo brick y envases met谩licos, iniciativa que se lleva a cabo aumentando considerablemente los ratios de estas isletas ecol贸gicas por n煤mero de habitantes.

En toda esta revoluci贸n, que se produjo en muy poco tiempo, Irun y Hondarribia pasaron a ser dos poblaciones dependientes de la Mancomunidad de San Marcos en lo que a la eliminaci贸n de los residuos urbanos recogidos en el contenedor verde se refiere, aspecto que se intent贸 corregir para cumplir los principios de gesti贸n integrada, autosuficiencia y, sobre todo, el de proximidad, por el que los residuos deben gestionarse en el lugar m谩s cercano al de su generaci贸n, pero que no fructific贸 con la Planta Incineradora de Residuos Urbanos con recuperaci贸n energ茅tica de Zaldunborda, dejando a la comarca de nuevo de cara al futuro en una situaci贸n parecida de dependencia cuando se construya una Planta similar con biosecado en Usurbil.

En la recogida de los residuos urbanos es donde se produce el mayor avance en la gesti贸n de los residuos, siempre en colaboraci贸n con la ciudadan铆a del Bidasoa, incentivada con nuevos servicios (en zonas industriales, en comercios, el garbigune...) y con campa帽as de sensibilizaci贸n destinadas a la ciudadan铆a y al entorno escolar, que se celebran anualmente. Todas estas actuaciones han contribuido a que en tan solo una d茅cada se haya pasado de tasas de reciclaje pr谩cticamente simb贸licas a la tasa del 32,92% del 2008. Adem谩s, en el a帽o 2010 se incorporar谩 a la recogida selectiva el quinto contenedor, en el que se recoger谩 la materia org谩nica para la fabricaci贸n de compost, con lo que aproximadamente el 30% de los residuos domiciliarios generados podr谩n depositarse en ese nuevo contenedor.

Una vez asentados todos estos servicios de recogida dirigidos a los domicilios, zonas industriales y comercios, con el prop贸sito de ir cumpliendo los objetivos marcados en el Plan Integral de Residuos Urbanos del 脕rea de Txingudi (2002-2016), y haber abierto el Garbigune de Araso como avance del que se construir谩 en Hondarribia, donde se pueden depositar una amplia gama de fracciones de los residuos urbanos para su recuperaci贸n, reciclaje y destino a gestores autorizados, Servicios de Txingudi, en colaboraci贸n con el Departamento de Desarrollo Sostenible, est谩 haciendo un esfuerzo importante en la sensibilizaci贸n de la poblaci贸n a favor de la prevenci贸n en la generaci贸n de residuos con iniciativas como el fomento del compostaje dom茅stico (ha repartido 550 compostadores entre otras tantas familias del Bajo Bidasoa para que fabriquen compost en sus domicilios partiendo de sus propios residuos), la edici贸n de una gu铆a pr谩ctica de prevenci贸n de residuos, el fomento del uso de bolsas de tela reutilizables en sustituci贸n de las de pl谩stico, la organizaci贸n de mercados de productos de segunda mano, la organizaci贸n de una campa帽a escolar en torno a la prevenci贸n de residuos...

Si por sostenibilidad se entiende principalmente gestionar los recursos para satisfacer las necesidades actuales sin hipotecar las futuras, no cabe duda de que los bidasoarras contribuyen a este fin atendiendo a las campa帽as de prevenci贸n y recogiendo selectivamente los residuos para su reciclaje. Entre todos colaboran en que Irun y Hondarribia sean, no s贸lo m谩s sostenibles, sino m谩s solidarios y respetuosos con el medio ambiente. Pero no es suficiente. Nuestra sociedad debe participar m谩s activamente porque la participaci贸n social es determinante en la gesti贸n de los residuos, ya que con su presencia valida todos los esfuerzos econ贸micos, servicios y medios t茅cnicos que hay detr谩s. En el mismo sentido se puede hablar de la limpieza viaria, un servicio que si bien sufri贸 una fuerte modernizaci贸n en 1999, contin煤a en evoluci贸n con la incorporaci贸n de nuevos medios t茅cnicos y servicios que la hacen m谩s presente en la calle.

Uno de los retos principales de cara al futuro es conseguir una mayor participaci贸n social en la prevenci贸n y en la recogida selectiva. Para ello la Educaci贸n Ambiental ser谩 importante e incidir en el civismo de los bidasoarras, ya que las repercusiones medioambientales en la gesti贸n de los residuos urbanos no son tan tangibles como lo son las derivadas de la gesti贸n del agua, pero no por ello menos importantes.

 

Pie de la web
漏 2017 Servicios de Txingudi - Txingudiko Zerbitzuak (STTZ)